Crazy Little Thing Called... ¿Love? Autor: Alynev


Innombrable

– ¿Cómo te sientes hoy? – Preguntó amablemente Richard, viéndome directamente a los ojos.
–Bien. Todo esta completamente normal ¿Y tú? – respondí.
–Igual. Ahora dime, ¿Reflexionaste lo de la sesión pasada? – me observaba atentamente en espera de mi respuesta.
– ¿Si?
– ¿Me estas preguntando a mi?
– ¿No?
–Kira…– me veía intensamente. Estaba exigiendo una respuesta.
–Si, lo hice–respondí firmemente.
–Entonces… ¿Hay algún avance? – tomo su libreta de apuntes, esperando anotar su observación sobre mi.
Él era Richard, mi psicólogo, al cual asistía tres veces por semana. Hablábamos informalmente, ya que tenía dos años de conocerlo. Me agradaba Richard. Lo consideraba mi amigo a pesar de que él era adulto. Me gustaban mis consultas con el, o mas bien me agradaba sofá de su consultorio. Era muy cómodo.
– ¿1% cuenta como avance? –voltee a ver el techo.
–Se podría decir que si. Vas mejorando poco a poco–dijo sonriente.
– ¿Enserio? – voltee a verlo directamente.
–Si.
– ¿Esta vez no me vas a decir nada? ¿Regaños? ¿Nada? –pregunte sorprendida.
–No. Veras Kira, después de tanto tiempo conviviendo, me he dado cuenta de que eres un caso especial, por lo que tomará tiempo–dijo riendo.
– ¿Por qué ríes?
–No es nada.
– ¿Seguro?
–Si–contestó
Pase de estar sentada a estar acostada en el sofá. Realmente podría pasar el resto de mi vida ahí y no me importaría lo demás.
–Kira–dijo serio.
Volví sentarme en el sofá.
– ¿Qué?
–Es hora de “eso” – hizo dos comillas en el aire.
Di un largo suspiro.
– ¿Estas seguro de lo que lo quieres hacer? No resulto muy bien la vez pasada– Richard espero antes de contestar.
–Si. Probablemente esta vez no pase lo mismo. Toma unos minutos para relajarte–. Él comenzó a notar algo en su libreta.
“Eso” era el nombre que Richard le había dado a la terapia. Consistía en decir unas palabras a las que yo respondía diciendo lo contrario. No entendía muy bien como me ayudaría, pero aun así era bueno para mí. Esta seria la segunda vez que lo intentaríamos. Íbamos un paso a la vez, superando cada uno de mis traumas, esta vez era el odio.
La última vez Richard había terminado muy mal herido por mi causa. Lo había golpeado.
– ¿Lista? –pregunto amablemente.
–…Si.
–Bien. Como recordaras, diré una palabra que odias, a la cual tú responderás lo contrario. Esto te ayudara a superar las emociones que evitan tu completa recuperación. Por ejemplo, si yo digo la palabra amor, tú responderás odio.
–Bien, comencemos–dije firmemente.
Richard dio un largo suspiro y asintió, mostrando que estaba listo.
–Amor.
–Odio.
–Popular.
– ¿Antisocial?
–Si.
–Engreído.
–Humilde.
–Presumido.
–Horrible.
– ¡Kira!
–Esta bien.
–Prepotente.
– ¡Maldito!
– ¡Kira!
– ¿¡Qué!?
–Necesitas calmarte.
–Pero tu me estas describiendo a alguien–le lance una mirada asesina.
–Y de eso se trata. Necesitas superar a esa persona.
– ¡Nunca! ¡Primero me vengaré!
–Mejor pasemos a la segunda etapa. Yo actuare como “esa” persona y tú responderás amablemente.
– ¿Seguro? Fue por eso por lo cual  terminaste mal la vez pasada.
–Solo de esta manera podrás superarlo. –Cerró los ojos–.Estoy segura de que esto acabará mal.
–Tú problema es que aborreces a esta persona al punto de que le hiciste vudú. –Me reí– Incluso llegaste a maldecirlo con no sé que tipo de magia, pero nunca te enfrentaste a ello.
Voltee hacia otro lado. No quería hablar de eso.
– ¿Estoy en lo cierto?
–Si. –Dirigí mi mirada hacia el suelo.
–Entiendo que lo odies, pero tienes que superarlo. Si no lo haces no podrás avanzar.
En momento como estos, lo único que quiero hacer es arrancarme el cabello.
–Entiendo.
Richard sonrió ligeramente.
–Bien, entonces continuemos.
***
– ¡Kira, cálmate! –Alguien me estaba sosteniendo por detrás.
– ¡Tiene que morir! ¡No merece vivir, es una simple cucaracha! –Estaba tratando de quitarme a la persona que me sostenía. No tuve éxito.
–Tranquila Jessica, estamos bien, puedes irte.
–Esta bien. –Jessica me soltó y se fue. En el momento en que cerró la puerta volví a atacar.
–Kira, yo no soy él. Mírame a los ojos–dijo una voz amablemente.
Y eso hice. Lo vi a los ojos y me di cuenta de que era Richard. Lo solté inmediatamente.
–Lo siento–dije rápidamente.
–No te preocupes. Al menos esta vez no me desmaye. –Richard comenzó a reír. –Bien, la sesión de hoy ha acabado. Nos veremos el miércoles.
–Claro.
–Vas muy bien, sigue así y pronto estarás completamente recuperada.
–Adiós.
Salí del colutorio rumbo a mi casa. Me puse la capucha de mi suéter y puse mi Mp3 a todo volumen. Había una canción la cual describía perfectamente mi situación: Know your enemy.
Había una persona a la cual odiaba mas que a nadie, la persona que arruino mi vida por completo. Una persona a la cual llamo el “innombrable”.
Todo comenzó cuando iba a secundaria, cuando el innombrable arruinó mi vida.
Yo era una chica normal. Me gustaba salir con mis amigas, verme bien, estar a la “moda” y todo ese tipo de cosas. Ahora las aborrecía completamente. Todo comenzó como un día normal, hasta que tropecé cuando llevaba mi almuerzo, el cual, desgraciadamente, aterrizó en la cabeza del  chico más popular de la escuela. Desde ese día comenzó a humillarme a cada minúscula oportunidad que tenia. Nadie en la escuela me hablaba. No tenía ningún amigo. Toda la escuela se burlaba completamente de mí. En consecuencia termine aislándome más y más, odiando a esa persona en silencio. Incluso él llegó a saber cosas que nadie (aparte de mi familia) podría saber.
Llegue a aprenden brujería solo para vengarme de él, pero no funcionaba. Siempre que intentaba defenderme, yo salía perdiendo, por lo que deje que me humillaran todo lo que quisieran, hasta que llegó el día más glorioso de mi vida. El día en que convencí a mis padres de mudarnos a otra ciudad.
En consecuencia, ellos me mandaron al psicólogo por ser antisocial.
A partir del día en el que me mude cambie completamente. Fui al centro comercial a comprar una peluca, lentes de contacto, maquillaje y ropa. Comencé a vestirme como un chico. Nadie me reconocería.
Mis padres comenzaban a sermonearme de que tenía que vestirme como chica, pero los ignoraba. Ahora era conocida como Kyle en lugar de Kira.
Todo estaba perfectamente hasta el día en que una persona me descubrió. Ahora hay solo cuatro personas que saben mi secreto: mis padres, Richard y Vladimir, mi mejor amigo.
Vlad (Vladimir) me acepto completamente como era. Era mi único amigo. Pasábamos mucho tiempo juntos. El me llamaba Kyle única y exclusivamente cuando había gente alrededor. Vladimir conocía mi historia completamente e incluso me ayudaba con mis terapias. Lo conocí unas semanas después de que llegara a la ciudad, en la escuela. Fui el único que me hablo. Tiempo después, el descubrió que en realidad era una chica.
Pensé que la historia se iba a repetir, pero, en lugar de eso, él me ofreció su amistad abiertamente.
En cuanto a el “innombrable” espero no encontrármelo nunca mas.

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